lunes, 27 de marzo de 2017

Ignacio sujeta un vaso de quinua en una mano y un pan con palta en la otra. Da un mordisco al pan, toma un poco de quinua, mira su reloj. Hace frío.

Parado al lado del puesto de desayunos observa la neblina moverse entre los edificios. Las dos señoras que venden los desayunos toman, preparan y cobran los pedidos de cinco personas a la vez. El resto del tumulto a su alrededor las apura. Ignacio sabe que va a llegar tarde al trabajo. Observa a las personas que cruzan la pista corriendo a pesar de tener la preferencia. A lo lejos ve venir el bus verde que lo lleva. Da un mordisco al pan, toma un poco de quinua, mira su reloj. Un grupo de personas corre hacia el bus que ahora está detenido en la cola de autos que se formó por el semáforo. El semáforo cambia y el bus avanza. El grupo de personas corre detrás y termina de nuevo en el paradero. Se arma un tumulto en las dos puertas del bus. Todos quieren entrar a la vez mientras las personas dentro tratan de bajar. Ignacio imagina las reacciones de los jefes de todas esas personas cuando lleguen tarde. La puerta delantera del bus desborda de gente. Cuando el bus avanza, varias desisten y se bajan.  La puerta hace fuerza por cerrarse con medio cuerpo de una señora afuera. El bus acelera. La señora se aferra y empuja para adentro. Ignacio imagina los gritos del jefe de la señora. En el último intento por cerrar, cae su sandalia de taco blanca a la pista. La sandalia queda ahí, parece que nadie la vio. Ignacio, con su vaso de quinua en una mano y pan con palta en la otra, siente que algo se ha desplomado. No puede ser más preciso en definir lo que siente. Tanta tristeza por un hecho insignificante. Mientras mastica el último bocado de su pan con palta, siente que todos, incluido él, hacen un intento lamentable por sobrevivir. Se siente patético.

Termina su quinua. Tiene muchas ganas de irse a la playa en ese momento, contemplar el mar y que acabe la película. Cliché. Sabe que después de eso la película va a continuar y no va a saber qué hacer. Bota su vaso de quinua a la basura y camina hacia su trabajo.

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